Aprendiendo a interpretar

Cada día soy una persona nueva. Inventa personajes que quiere que interprete. No estoy preparada para representar esos papeles que me exige. Sobreactúo, imposto la voz, y se me queda la mente en blanco. Cambia de espacio sin darme tiempo a comprender el último escenario en el que me ha puesto. Puede verme en una tarde de sábado. O preguntarme si las lluvias trajeron agua al barranco. No pienso. No siento. La vida ha perdido colorido, como ese vestido que guardo en el fondo del armario y que está desteñido de tanto lavarlo, pero, siendo gris, lo sigo mirando y acordándome de lo feliz que fui cuando lo usé. La realidad nunca se entiende cuando la vivimos, siempre tarda un poco más, aparece cuando deletreamos los actos. Empieza a aclararse la vista cuando la puerta de salida es una sombra que se aleja a tu espalda. Pero hay que esperar y saber cuándo toca emprender la marcha. Mientras tanto cada mañana me pregunto qué vida me inventará. Una mujer que vende ciruelas, rubia y huesuda. Puedo ser un árbol en el quiere sentarse para que le de sombra. Seguiré repasando el texto, controlando los gestos, para encontrar en latido de sus pupilas los aplausos que se necesitan cuando se termina una función.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
acabo de copiar tu entrada íntegra en papel para dársela en una carta postal a un amigo... . Él es un señor de unos 70 años, al que debo mucho y, por no tener internet..., además de escritor de cosas impresionantes.

Gracias, espero no tengas problema.
Saludo.

La bailarina descalza ha dicho que…
Buenos días:
Veo que has dejado varios comentarios en las entradas anteriores, pero no sé quien eres. Me gustaría que te identificaras. Gracias por seguir el blog y leer lo que hay en él.
Saludos.
Anónimo ha dicho que…
me identifico dejándote enlace a uno de mis blogs. no es muy literario que digamos, pero a mí me ha servido de momento.

escupinajos.blogspot.com

te sigo en tus nuevas entradas.
saludo.