Pensar bien

Si miramos lo que nos sucede con la mirada positiva nos resultará más fácil asumirla. A veces es importante una buena interpretación. No es fácil, claro que no lo es. Pero tampoco es imposible.
Y digo esto por un cuento que leí de Alex Rovira, que ejemplifica muy bien el tener que hacer lecturas positivas para ver la vida sin resentimiento:
Una joven esperaba el embarque de su vuelo en un aeropuerto y dispuesta a hacer la espera algo más placentera decidió comprarse un libro y un paquete de galletas. Se sentó cómodamente y se puso a leer. Al lado de su asiento, donde se encontraba el paquete de galletas, un hombre abrió su revista y se puso también a leer. Cuando ella cogió su primera galleta, el hombre también cogió una"¡ Qué cara dura!" pensó. Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre hacía lo mismo. Su enfado iba en aumento, pero decidió no decir ni hacer nada para no montar un espectáculo. Cuando sólo quedaba un galleta, pensó: "¿ Y ahora qué piensa hacer éste?". El señor cogió la galleta, la partió en dos y le ofreció una de las mitades. Enfadada, cogió sus cosas y salió disparada a su puerta de embarque. Ya en el asiento del avión, abrió su bolso y, con gran sorpresa, descubrió su paquete de galletas intacto en el interior".

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